Página inicial Editoriales Motivación en el Aula
Motivación en el Aula E-mail

Editorial del boletín Nº 9 publicado en Abril de 2010

 

La motivación suele entenderse como un componente activo que impulsa y determina la conducta. Es una variable interviniente entre el estímulo y la respuesta (S - N - R = estímulo - motivación - respuesta). Es un proceso psicológico y una fuerza que desde el interior impulsa a la acción. Los componentes básicos de la motivación son: la necesidad, el incentivo y la direccionalidad.


•   La necesidad o impulso es una variable interna que configura una conducta determinada para conseguir un fin o una meta. Consta de un componente energético o activador de la conducta, que indica la fuerza con la que el sujeto se entrega a una acción. Suele llamarse también drive.

 

•   El incentivo surge de un estímulo interno o externo al sujeto que pretende conseguir, como resultado de una acción determinada, una meta concreta. Suele ser el fin o el resultado de la misma. Como tal, una vez conseguida esta meta, se reduce el impulso y se produce además una gratificación o un placer. Si no se ha conseguido se produce dolor, displacer o frustración.

 

•   La direccionalidad indica los comportamientos tendientes a conseguir el objetivo prefijado por el incentivo. Implica una selección de metas y objetivos parciales o caminos más cortos a la consecución de un objetivo final.

 

La motivación es un proceso interno, de ordinario, derivado de los aprendizajes y conductas sociales aprendidas o vivenciadas anteriormente por el aprendiz. Pero además la motivación no es una variable aislada, sino que está asociada a otros factores personales o sociales del alumno.

 

•   Entre los factores personales podemos citar: los afectivos (sentimientos o emociones positivos o negativos) respecto a la escuela, la cultura o el aprendizaje; de personalidad (autoconcepto, autoestima, seguridad o inseguridad en sí mismo, extraversión o introversión, neuroticismo, nivel de competencia,...); factores cognitivos (experiencias de éxito o fracaso ante una tarea determinada, beneficios personales de una tarea a realizar, percepción de la autoimagen,...) y nivel de tolerancia a la frustración.

 

•   Entre los factores sociales que afectan a la motivación podemos incluir los grupos de pertenencia o referencia del aprendiz; tales como la cultura, los valores, las expectativas, los niveles socioeconómicos, los amigos, la familia,...

 

Es evidente que la motivación incide de una manera muy importante en el aprendizaje escolar. La motivación positiva genera un aprendizaje profundo y mejor ordenado en la memoria a largo plazo, en forma de esquemas mentales. En la motivación escolar podemos hablar de dos grandes modelos:

•   Motivación escolar extrínseca

•   Motivación escolar intrínseca

 

a. Motivación escolar extrínseca

La motivación para el aprendizaje escolar puede ser extrínseca o intrínseca. La primera se basa en premios o castigos como reforzadores de apoyo. Mientras que la motivación intrínseca o interna se basa en motivos internos del aprendiz al encontrar sentido a lo que aprende.

 

La motivación extrínseca se basa en premios o castigos, en algo externo al aprendizaje. La economía de fichas, como reforzadores de apoyo, es una técnica muy utilizada en las escuelas y en las organizaciones. Es muy frecuente que en los comercios e hipermercados te den puntos, como reforzadores de apoyo, para poderlos utilizar en forma de descuentos, aunque el valor de estos puntos suele ser muy escaso. Las programaciones de base conductual necesitan recurrir a la motivación externa o extrínseca en forma de premios y castigos para salvaguardar la disciplina en clase. Los aprendices al no encontrar sentido a lo que aprenden (aprendizaje memorístico) no aprenden, y sobre todo molestan.

 

Entendemos por reforzadores de apoyo los estímulos presentados en forma de recompensas con objeto de aumentar la frecuencia de una respuesta o una conducta determinadas. Los programas de refuerzo establecen la frecuencia con la que debe presentarse el refuerzo o recompensa. Uno de los programas de refuerzo más representativos es el de economía de fichas.

 

La motivación extrínseca está referida a recompensas externas a la tarea que se realiza, que son un medio para conseguir un fin y suponen premios y castigos externos que facilitan el alcanzar una meta determinada. Un programa de economía de fichas es un conjunto de procedimientos para usar sistemáticamente fichas o puntos y reforzar así la conducta deseada. Sus componentes son: fichas o puntos que se pueden dar fácil y rápidamente; conjunto de reforzadores de apoyo (premios o castigos); reglas que especifican qué conductas ganan fichas o puntos y la cantidad de fichas que se pueden ganar, y además las reglas han de especificar cómo se pueden ganar fichas o puntos. Se utiliza este tipo de programas no sólo en las aulas, sino también en la compra de cosas o utensilios. Al comprar tantos litros de gasolina o bencina en tu tarjeta te marcan tantos puntos que luego se puedan cambiar por objetos en forma de premios.

 

Entendemos que la motivación extrínseca escolar ha de ser secundaria y en todos los casos se ha de primar la motivación intrínseca, basada tanto en el yo como en la tarea realizada: ello supone que en las aulas se ha de primar el aprendizaje significativo y constructivo, así como el desarrollo de capacidades como herramientas para aprender como formas de motivación intrínseca.

 

La motivación extrínseca puede ser útil para el adiestramiento animal (perros) y también en casos determinados con niños pequeños o con alumnos con problemas para aprender. En muchos casos su valor es muy limitado, ya que en la sociedades occidentales los alumnos tienen “de todo” y por tanto el “si apruebas te regalo esto…” no tiene mucho sentido, pero además lo suelen conseguir, lo que quieren, presionando a los padres. En los casos en que se utilice en el aula la motivación extrínseca, progresivamente se ha de sustituir por la motivación intrínseca.

 

b. Motivación escolar intrínseca

Los aprendizajes constructivo, significativo y compartido, en el marco de la arquitectura del conocimiento, favorecen la motivación intrínseca en la tarea. Estos planteamientos constructivos, globalizadores y socializadores del aprendizaje potencian el interés de los aprendices y desarrollan por ello su motivación. El desarrollo sistemático de capacidades como herramientas para aprender es imprescindible para mejorar la motivación intrínseca basada en el yo.

 

La elaboración de materiales didácticos significativos, donde el aprendiz encuentra sentido a lo que aprende, y la realización de las tareas prescritas por los mismos facilita, sin más, la motivación, ya que de hecho actúan como centros de interés. Las tareas derivadas de los mismos resultan significativas (tienen sentido para los alumnos) y por ello resultan interesantes. Despiertan la curiosidad cognitiva y desarrollan el impulso cognitivo como formas de motivación.

 

La motivación, desde esta perspectiva, se convierte en un componente activo que impulsa y dirige una conducta. Actúa, de hecho, como una variable interviniente entre el estímulo (materiales didácticos) y la conducta (tareas escolares prescritas por los mismos).

 

Recordemos que el aprendizaje significativo y constructivo surge sólo cuando el alumno quiere aprender y esto es posible cuando está motivado para ello. Las tareas del aula, diseñadas desde su propia experiencia cognitiva y vital, le resultan interesantes y motivantes, porque están pegadas a su propio yo, que se siente mejorado por ellas. Más aún, es el mismo alumno el diseñador y sobre todo el realizador activo de las mismas. La motivación intrínseca en la tarea (interés del alumno por la misma) facilita su realización y de este modo reelabora y reconstruye su propio conocimiento. Con ello percibe nuevas relaciones e interacciones entre los conceptos y adquiere así nuevas formas de motivación.

 

Pero también se da la motivación intrínseca en el yo, al captar el aprendiz que su aprendizaje mejora su propio yo, sus capacidades y destrezas, y además puede aplicar lo que aprende en la vida cotidiana. Una metodología de aula que desarrolle capacidades, destrezas y habilidades crea motivación intrínseca en el yo, ya que al aprendiz se ve más capacitado para aprender (al mejorar sus herramientas mentales) y por tanto mejora su propio yo (autoimagen personal) y también aumenta su motivación.

 

Entre los principios más relevantes de motivación intrínseca, aplicados al aula, en el marco del paradigma sociocognitivo, podemos citar los siguientes:

 

•   El aprendizaje cooperativo resulta más motivante que el competitivo. La organización flexible y democrática de un grupo aumenta la motivación intrínseca.

•   Las tareas creativas son más motivadoras que las repetitivas. El desarrollo de la capacidad de hacerse preguntas en los alumnos aumenta su curiosidad, su creatividad y su motivación.

•   La mejora de las capacidades, destrezas y habilidades aumenta el nivel de aprendizaje, el rendimiento y la motivación.

•   Aprender a aprender como modelo de aprendizaje profundo mejora la motivación y rendimiento escolar.

•   El autoconcepto positivo y la autoestima escolar son factores relevantes para mejorar la motivación y el rendimiento escolar.

•   El  reconocimiento del éxito de un alumno o de un grupo de alumnos, por parte del profesor, en una tarea determinada, motiva más que el reconocimiento del fracaso y si el reconocimiento del éxito es público mejor.

•   Conocer las causas del éxito o el fracaso en una tarea determinada aumenta la motivación intrínseca.

•   El aprendizaje significativo crea motivación intrínseca, no ocurre lo mismo con el aprendizaje memorístico y repetitivo.

•   El nivel de estimulación de los alumnos ha de ser óptimo. Si la estimulación es muy reducida no se producen cambios. La estimulación excesiva suele producir ansiedad y frustración.

•   La elaboración significativa de las tareas escolares genera motivación intrínseca, no ocurre lo mismo con las tareas repetitivas y conceptualmente descontextualizadas.

•   El nivel de dificultad de una tarea ha de ser óptimo y favorecer el “próximo paso” de los alumnos. Las tareas percibidas como muy fáciles o muy difíciles no crean motivación.

•   Los cambios moderados en el nivel de dificultad y complejidad de una tarea favorecen la motivación intrínseca del alumno.

•   El profesor que da autonomía en el trabajo promueve la motivación de logro y la autoestima, aumentando así la motivación intrínseca. Los profesores centrados en el control disminuyen la motivación intrínseca.

•   Las expectativas del profesor sobre el alumno son profecías que se cumplen por sí mismas. El alumno tiende a rendir lo que el profesor espera de él.

•   La atmósfera interpersonal en la que se desenvuelve la tarea ha de permitir al alumno sentirse apoyado cálida y honestamente, respetado como persona y capaz de dirigir y orientar su propia acción. Un ambiente de “optimismo - optimismo” aumenta la motivación.

•   Ha de primarse la motivación extrínseca en tareas rutinarias y memorísticas y la intrínseca en tareas de aprendizaje conceptual, resolución de problemas y creatividad.

•   El registro de los progresos en la consecución de las metas propuestas suele aumentar la motivación intrínseca.

•   Las técnicas de estudio, sobre todo las de análisis y síntesis de textos, crean motivación y mejoran los resultados escolares.

 

Recomendamos la utilización en el aula durante un tiempo amplio (unos seis meses o un año) de dos o tres técnicas de motivación de las recogidas anteriormente. Para ello es muy importante consensuarlas previamente por el equipo de profesores de nivel o de ciclo.

 

Para una ampliación de este tema ver las obras: Técnicas de estudio: Programa de intervención para el desarrollo de las capacidades de análisis y síntesis (Román y Cuenca, Editorial Conocimiento, Santiago de Chile, 2010) y Mapas de progreso del aprendizaje: Fundamentación y aplicaciones (Román, Editorial Conocimiento, Santiago de Chile, 2010).

 

Martiniano Román Pérez

Madrid, Abril de 2010.

 

De interés

Banner
Banner
Banner
Banner