| Competencias competentes y competencias "incompetentes" |
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Editorial del Boletín Nº 3 publicada en Julio de 2009
En la actualidad se ha puesto de moda en educación la palabra competencias (está en todos los sitios y es omnipresente). Se habla de competencias de egreso (de salida) de la educación secundaria, competencias de ingreso en la universidad, perfil profesional de egreso de la universidad, evaluación por competencias,... Pero lamentablemente competencia es un concepto confuso, equívoco, multifacético y “de alto riesgo” en educación. Posibilita un avance y también un grave retroceso (según se lea y sobre todo según se aplique). El “mercado intelectual actual” de las competencias es muy confuso y económicamente rentable para muchos expertos “inexpertos” y oportunistas. Es necesario antes de aplicarlo definirlo y acotarlo. Desde nuestro punto de vista diferenciamos dos tipos fundamentales de competencias: a) Competencias para la sociedad industrial (incompetentes para la sociedad del conocimiento): Se apoyan en el paradigma conductista y en las taxonomías de Bloom. Generan un modelo de aprendizaje por repetición cuyo eje nuclear son los contenidos. Descuidan las capacidades a desarrollar como núcleo fundamental de conocimiento. Se construyen en forma de verbos en infinitivo que indican acción para aprender contenidos (formas de saber) y/o métodos (formas de hacer o contenidos aplicados). No obstante, el verbo que genera la acción de aprender se suele indicar, a menudo, en tercera persona del presente de indicativo como una forma de disfraz y de modernidad, aunque es más de lo mismo. No diferencian entre acciones mentales (capacidades) y no mentales (conductas para aprender contenidos). Se construyen habitualmente en forma de un verbo que indica acción unas veces para aprender un contenido y otras para aprender un contenido y un método. En otros casos además se añaden actitudes (de ordinario hacia la asignatura o una profesión concreta) reproduciendo de hecho el viejo modelo ya fracasado de contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales. También existen casos, partiendo del informe Delors, que construyen las competencias en forma de contenidos (aprender a conocer), métodos (aprender a hacer) y actitudes (aprender a ser); la suma de todo ello lo denominan aprender a convivir (en este informe falta un modelo claro de enseñar a pensar cuyo trasfondo son las capacidades). Estos planteamientos de las competencias son claramente neopositivistas y suponen un grave retroceso para una educación humanista en el marco de la sociedad del conocimiento. Los grandes valores (solidaridad, tolerancia, equidad, respeto,…) quedan fuera de este planteamiento, y lo mismo ocurre con las grandes capacidades, tales como comprensión, expresión, socialización, pensamiento crítico, pensamiento creativo, solución de problemas, toma de decisiones,… Interesa enseñar a pensar a los alumnos, pero poco, no sea que piensen (y molesten).
b) Competencias para la sociedad del conocimiento: El eje nuclear de las competencias “competentes” para la sociedad del conocimiento son las capacidades, destrezas y habilidades entendidas como herramientas mentales para aprender y seguir aprendiendo. El modelo de aprendizaje que se impulsa es el de aprendizaje por comprensión, cuyo núcleo son las capacidades. Conviene no confundir competencias con capacidades ya que no es lo mismo (algunos dicen competencia = capacidad), pero indicamos, con claridad, que las competencias son capacidades en acción (asociadas a contenidos y métodos). También se pueden (y se deben) asociar a las competencias valores y actitudes. Para entender, y sobre todo, aplicar este planteamiento, en el contexto de esta nueva sociedad, es necesario cambiar de modelo mental profesional y transitar hacia un nuevo paradigma sociocognitivo humanista en un nuevo modelo de aprender a aprender (y ello implica refundar la escuela y refundar también la mente profesional de profesores e instituciones educativas). En este contexto podemos diferenciar tres tipos fundamentales de competencias: • Competencias generales que constan de: Capacidades + contenidos (generales) + métodos (generales) + valores. • Competencias específicas que se componen de: Destrezas + contenidos (específicos) + métodos (específicos) + actitudes. • Competencias concretas (habilidades aplicadas) que constan de: Destrezas + contenidos (muy concretos) + métodos (muy concretos). Todos estos elementos aparecen en el Modelo T, que como tal actúa como puerta de entrada en la sociedad del conocimiento y puede leerse por competencias. Más aún, cuando el Modelo T aterriza al aula se aplica en forma de actividades como habilidades, orientadas al desarrollo de capacidades y valores. De este modo podemos hablar de competencias de egreso en forma de perfiles de aprendizaje o profesionales, entendidos como un conjunto de habilidades interiorizadas al finalizar un ciclo educativo. Recordemos que en la práctica los Mapas de Progreso del Aprendizaje llegan al aula en forma de habilidades (ejemplos de desempeño) e indicadores de logro (evaluación de habilidades). Así, el Modelo T actúa como mapa mental para interpretar los modelos teóricos y aplicados del concepto de competencias. Este planteamiento de las competencias, entendido así, resulta valioso y supone un importante avance para la educación, ya que la mayor parte de los programas oficiales actuales están construidos en forma de competencias. Más aún, posibilita el desarrollo de personas, ciudadanos y profesionales críticos, constructivos y creadores.
Dr. Martiniano Román Pérez Madrid, julio de 2009. |






